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Opinión

 

Mil millones son millones

23-11-2018
Pocos meses antes de que accediera a la presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez estuvo en La Línea, una ciudad que pareciera tomada por los narcotraficantes tras varios incidentes muy serios; el más grave de todos fue la fuga televisada de uno de ellos del hospital de La Línea.

El entonces secretario general del PSOE a secas se comprometió a poner pie en pared para frenar esta deriva de corrupción en Miami y prometió inversiones La Línea y el resto de la comarca del Campo de Gibraltar.

A los cinco meses escasos de pisar Moncloa, el Consejo de Ministros aprobó un plan de inversiones de 1.000 millones de euros para toda la comarca del Campo de Gibraltar.

Es verdad que dicho plan ha sido aprobado en el arranque de la campaña electoral de las elecciones andaluzas –y están justificadas las críticas que lo tachan inicialmente de electoralista, sobre todo las que proceden de alcaldes cuyos partidos se presentan en los comicios-, pero no es normal el rechazo tan frontal que inicialmente ha sufrido.

Tanto ha sido el ruido que los árboles no han dejado a la mayoría de la ciudadanía campogibraltareños ver el bosque de una de los planes más importantes que un Gobierno ha aprobado para el Campo de Gibraltar.

Así que me permito de entrada volver al principio para cubrir la parte informativa; es decir, conocer el plan antes de poder valorarlo.

Es un plan que afecta a toda la comarca del Campo de Gibraltar, que está compuesta por los ocho municipios, Algeciras, La Línea, Los Barrios, San Roque, Tarifa, Jimena, Castellar y San Martín del Tesorillo (este municipio de reciente creación). En él participan nueve ministerios de España y contiene 35 medidas en distintas áreas de acción.

En el de reactivación de la economía se contemplan 19 medidas con la implicación de cinco ministerios y una inversión de 9,3 millones de euros.

En el de infraestructura se prevén nueve actuaciones del Ministerio de Fomento, que invertirá 810 millones de euros.

En el de seguridad se incluyen siete medidas y la coordinación de cuatro ministerios y una inversión de 41,8 millones de euros.

El plan contiene también incentivos fiscales, una nueva Zona Franca en Los Barrios, un centro de innovación digital y emprendimiento, un plan de modernización para el comercio minorista y de dinamización y un programa de subvenciones para el fomento y desarrollo de las empresas de la zona.

Por otro lado, el plan incluye subvenciones nominativas para los ayuntamientos al margen del PIE para acciones específicas y una cuantía dentro del plan de empleo de Andalucía.

En el apartado de creación de empleo se prevén también aulas mentor para desarrollar un itinerario formativo que desemboque en una cualificación en ámbitos como el diseño gráfico, la logística u otros tantos que se han fijado, y acciones específicas con cargo al programa marco del Fondo Social Europeo en el futuro marco 2021-2027 donde el Campo de Gibraltar debe recibir un trato especial por su situación futura ante el BREXIT.

Este plan merece al menos el beneficio de la duda. Es necesario un análisis más sosegado que solo es posible a partir del 2 de diciembre, una vez que los ciudadanos pasen por las urnas.

Mil millones son mil millones, que la última vez que mil millones cayeron en la comarca fue a finales de los noventa –Aznar le otorgó una carta económica a La Línea, siendo alcalde mi admirado José Antonio Fernández Pons (del PP)- y eran pesetas.

Y tonterías las justas. Todos queremos más e incluso me atrevo a decir que La Línea merece más, y todo se andará, que el plan está abierto, es decir, está por gestionar –espero que el comisionado o los comisionados que nombren sean independientes y profesionales, y no pensionistas del PSOE-.

Mientras tanto, no estaría mal extremar la prudencia. Por ejemplo, el plan divino de la muerte que el PP ha anunciado para La Línea se lo podían haber ahorrado. Después de siete años largos de Gobierno de Rajoy sin darle ni la hora, salen con este parque temático de los negocios. Me recuerda al GIL, que prometió convertir La Línea en el Mónaco de España. Un desbarre más de la factoría Casado.

Y el actual alcalde, Juan Franco, un político que tengo por sensato, debería calibrar más sus reclamaciones. Que pida más para La Línea es una cosa, pero que reivindique su conversión en Ciudad Autónoma no deja de ser una ocurrencia en el peor sentido de la palabra. Y si está avalada por eruditos a la violeta, peor.

Volviendo a la visita de Pedro Sánchez a La Línea, cabe destacar también que el líder socialista anunció a bombo y platillo que cuando el PSOE volviera a gobernar recuperaría los acuerdos de Córdoba, que el ministro Miguel Ángel Moratinos firmó con el Gobierno de Gibraltar y donde, por cierto, estaba resuelto el uso conjunto del aeropuerto en base al modelo de Ginebra.

Pues bien, Pedro Sánchez ha tirado en dirección contraria arrastrado por un ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, que está a la izquierda de José Manuel García-Margallo pero a la derecha de Alfonso Dastis.

La última pega de que ‘no me he enterado’ sobre la redacción final del Brexit, a propósito de un derecho de veto que quiere España sobre Gibraltar –más antidemocrático y contraproducente es imposible-, no deja de ser una declaración de incompetencia y miopía.

Por cierto, en las negociaciones entre España y Reino Unido, la voz cantante, tanto en la negociación del protocolo como en la de los memorándums, la han llevado en la delegación británica los gibraltareños.

Dastis lo sabía y les dio su sitio públicamente. Borrel aún no se ha enterado de nada.

Jorge Bezares. Publicado en Público.
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