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Opinión

 

La crispación política

15-11-2018
Opinión Opinión La crispación política
He de confesarles, al igual que lo hacía ayer en mi tertulia habitual de amigos en la céntrica Plaza Alta de Algeciras , me siento tremendamente preocupado como ciudadano y demócrata. Algo está ocurriendo que debemos analizar con mesura y equilibrio, y es que existe en nuestro País un ambiente de crispación política que hace mucho daño a la convivencia democrática.

Estamos asistiendo a discursos incendiarios, palabras cargadas de odios, rencores y aversiones. La cultura del tuit ha puesto en marcha una ola para convertir al adversario en enemigo, al diferente en excluido, a la crítica en la descalificación y el insulto.

No estar de acuerdo, nos hace dialogar y debatir, argumentar en defensa de nuestras ideas y posiciones, presentar las cosas desde otro punto de vista. Lo nocivo y tóxico es cuando esta diferencia se convierte en una transgresión de las reglas de juego, evidenciando una ausencia de proyecto y poniendo de manifiesto la revancha, la venganza y el oportunismo.

Resulta lamentable, cuando se le niega el pan y la sal a quien piensa de forma distinta a nosotros, o se convierte en guerra fratricida la no coincidencia con un compañero o compañera de partido, pero sobre todo cuando esto se traslada a la ciudadanía de forma virulenta y agresiva.

Tenemos derecho a cometer errores, pero magnificar los del adversario hasta el límite de lo demoniaco y restarle importancia a los propios hasta situarnos a las puertas del Paraíso, es además de un grave ejercicio de cinismo e hipocresía, una distorsión de la realidad que se transmite a nuestro lenguaje y conducta.

En estos momentos que estamos viviendo, mucha gente cabal y buena se pregunta ¿Qué está pasando? ¿Por qué algunos de nuestros políticos en lugar de propiciar un ambiente de respeto, están alimentando la dinámica de la afrenta y la descalificación?

A estas alturas de nuestras vidas es posible que lo hayamos visto casi todo, pero nos produce una gran vergüenza e indignación, que haya algunos personajes entre lo cínico y lo siniestro que estén permanentemente intentando engañarnos e instalados en la chapuza, el choriceo y la picaresca.

Podríamos poner muchos ejemplos concretos de cómo y de qué manera, algunos irresponsables públicos, intentan echar basura sobre todo lo que se mueve en su entorno, con el torpe y zafio propósito de conseguir algún rédito, incluso en estos momentos de carácter electoral., pero como el pueblo es sabio, la mayoría de las ocasiones logran el efecto contrario.
Puestos a escoger, vamos a poner cuatro casos sobre la mesa de este análisis semanal, en el que pasamos revista a los temas de actualidad y exponemos nuestros puntos de vista desde la humildad pero con entera franqueza, sin recurrir a los insultos, las insidias o las vejaciones de aquellos, cuyas actuaciones criticamos...

El primero de los temas, que tiene a la ciudadanía desconcertada y desasosegada, podríamos titularlo entre el escándalo y la vergüenza, el principio y el fin del caos hipotecario, ya que en solo tres semanas, el Tribunal Supremo ha cambiado de criterio en el caso del Impuesto de las Hipotecas, del tienen que pagar los bancos a que tenemos que seguir rascándonos el bolsillo los usuarios.

Y en este barullo impresentable ha habido dos expresiones que nos han llamado la atención, la de la Ministra de Defensa y jurista de reconocido prestigio, Margarita Robles que ha calificado lo ocurrido de “insólito”y el Presidente del máximo órgano judicial, Carlos Lesmes, que ha afirmado que ”Son las reglas del juego”¿Cómo se lo explicamos al conjunto de la población? Creo que este tipo de actuaciones colaboran al descrédito de las Instituciones y suponen un debilitamiento democrático.

Lo que ha hecho que el Gobierno Socialista de Pedro Sánchez, en una posición valiente ha decidido a través de Decreto Ley que quienes tienen que pagar son los Bancos, que deberán hacerse cargo desde el pasado sábado día 10 de Noviembre del dichoso impuesto, con las excepciones de la Iglesia, el propio Estado, los partidos políticos o algunas entidades sociales. En el ánimo de mucha gente está que los bancos busquen subterfugios para que intenten evitar pagar. ¿Por dónde nos la colaran?

Todo esto genera tensión y crispación que se trasladan a las actitudes y al discurso de los actores sociales y políticos. Hay demasiados ciudadanos que no se fían de la independencia de la justicia y siguen creyendo que quien determina las decisiones es el poder económico. Aunque agradecen y valoran el gesto del Gobierno de España, también saben que harán todo lo posible por atacarlo y tumbarlo.

En este mar de desprestigios institucionales, se logró un acuerdo entre PSOE y PP para renovar los vocales del Consejo, de la que ha aceptado participar colateralmente PODEMOS, que ha sido criticado por la Asociaciones Judiciales y que colocará como Presidente del Tribunal Supremo en sustitución de Carlos Lesmes al también conservador Manuel Marchena., un hombre de confianza del PP.

Otro de los temas sorprendentes acaecidos en estos días, lo ha constituido el tener conocimiento de la detención de un francotirador, Manuel Murillo Sánchez, de 63 años que en venganza por la exhumación de los restos de Franco,tenía la intención de atentar contra la vida del Presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez.

Este vigilante de seguridad privada tenía licencia de armas por su profesión, y en un grupo reducido de WhatsApp, alardeaba de la necesidad de atentar contra “ese rojo de mierda”. Un vocabulario y un lenguaje que creíamos olvidado y enterrado entre las catacumbas del pasado , retorno del mismo para seguir sembrando la malevolencia y convertir al adversario en enemigo hasta quererlo aniquilar .

Creíamos superado el síndrome de las dos Españas, los rojos y los azules, los vencedores y vencidos, los buenos y los malos, los ejecutadores y los ejecutados, los perseguidores y los perseguidos El ayer que se convierte en hoy y que esperemos que no alimente el futuro.

El tercero de los casos, nos deja perplejos y enfadados, al comprobar una vez más la torpeza política, su falta de sensibilidad y la arrogancia de la jerarquía eclesiástica, que nada tiene que ver con el trabajo comprometido y sacrificado de los sacerdotes y cristianos de base.

Se llama Carlos López, y desde 2003 es obispo de Salamanca, y que en unas conversaciones grabadas en 2013 se dejó decir, quedándose tan pancho y tan fresco, refiriéndose a los casos de abusos sexuales habidos en el seno de la Iglesia Católica, “Ahora la Iglesia es culpable de ocultar: ¿Y las victimas por qué se han callado?”

Es humano, lógico y razonable que manifestaciones de estas características, con esta falta de empatía hacia quienes sufrieron abusos sexuales por parte de representantes eclesiásticos, no solo les hagan sentirse dolidos y ofendidos, sino provoquen una reacción de rabia.

Y por último en el plano puramente político señalar dos ejemplos, el de la obligada dimisión de Cospedal de todas sus responsabilidades tras rebelarse grabaciones en las que supuestamente incurre en presuntos delitos con el ahora encarcelado agente para todo, Villarejo y los casos de enchufes, escuchas, engaños y espionajes a compañeros de Partido .

Claro que con estos ejemplos, los chicos de Nuevas Generaciones de Andalucía montan un video repugnante llamando ratas a Susana Díaz y los ex –Presidentes de la Junta. Creemos que este no es el camino para dignificar la vida política, sino justamente el contrario.

Por eso hemos de hacer un esfuerzo patriótico, todos los partidos políticos para rebajar la crispación, prevenir la manipulación y la tergiversación del lenguaje, y desde una actitud profundamente democrática estimular el respeto al adversario y como dice el Presidente Pedro Sánchez” Qué no paguen siempre los mismos”

No pueden dejarse llevar por los eflujos delas cloacas, la corriente de las aguas más infectas, y dedicarse a emplear un vocabulario ofensivo, maledicente, estridente y dañino a los intereses de España, que entraña, la ausencia de ideas, la falta de proyectos, y la obsesión por eliminar al contrario, olvidándose de los intereses generales.

Juan Antonio Palacios Escobar

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