La Tribuna Hoy

Gibraltar

 

Picardo: "el punto de partida de Gibraltar es el de ser leales con nuestros vecinos y buscar la cooperación"

27-07-2018
Discurso del Ministro Principal de Gibraltar en los Cursos de Verano de la Universidad de Cádiz en San Roque:

Estoy encantado de estar aquí con todos vosotros un año más.

Hace ya 25 meses desde aquel 23 de junio en el que Reino Unido decidió salir de la UE.

Pensé entonces que salir de Europa era una mala decisión.

Lo pienso aún más ahora.

En estos días, en Reino Unido, se habla de preparar a la nación con un plan para que no falte comida si no hay un acuerdo.

Se habla de que haya un plan especial para que no falten medicamentos en centros hospitalarios.

¡Esos son los titulares con los cuales nos vamos de veraneo!

Es una situación inédita desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Gibraltar, como todos sabéis, no eligió este camino.

Pero nos encontramos en esta inédita situación con Reino Unido. ¿Y por qué?

En gran parte por la actitud del entonces Gobierno de España.

Y es que, en lugar de interponer, ante todo, los intereses del Campo de Gibraltar, o considerar cómo trabajar con Gibraltar para que llegáramos a un acuerdo de asociación con la Unión Europea, lo que hizo el entonces Ministro de Asuntos Exteriores fue sacar el tema de la soberanía.

Soberbia y soberanía son palabras que suenan tan igual ...

Y es que mi peor recuerdo de la mañana del 24 de junio de 2016 no fue el resultado del referendo.

Tampoco lo es el recuerdo de la correcta e inmediata dimisión del entonces Primer Ministro Británico, el ya histórico Señor Cameron. No.

Fue la intervención sin pausa del Señor Margallo, que enseguida aparecía en las televisiones de todo el mundo entero explicando que ya, en cuatro años, ondearía la bandera española sobre Gibraltar.

Populismo puro y duro.

Con esas palabras supongo que pensaba que nos tranquilizaría a todos en esta zona.

No sé cómo.

No creo yo que aquello fuese bien recibido ni siquiera en este lado de la frontera.

Pero ya han pasado dos ministros desde entonces.

Y lo que se dice, con más sensibilidad y con más seriedad, desde que llegó el Señor Dastis al cargo, es que España no tiene intención de que la soberanía forme parte de la negociación de la aplicación a Gibraltar del acuerdo de la salida de la Unión Europea.

O, mejor dicho, eso es lo que se decía en los platós y en los periódicos.

En breve presentaré más análisis de lo que yace detrás de eso.

Pero antes que nada, quiero dejar claro cuál es nuestra posición y cual será nuestro planteamiento.

Desde el primer momento que llegamos al Gobierno, mucho antes que el diccionario de Oxford tuviera que recoger la existencia de la palabra 'Brexit”, nuestro punto de partida ha sido el de ser siempre leales con nuestros vecinos y buscar la cooperación.

Esto se complica con la llegada, semanas antes de nosotros, del Partido Popular al Gobierno de España.

No se hizo esperar la vuelta de la frase maldita de los años de la dictadura, ese rancio himno de los 50, "Gibraltar, español".

Fueron, y es importante recordarlo, las primeras palabras que pronunció el Ministro de Exteriores del nuevo Gobierno del PP en el 2011.

Populismo puro y duro.

Eso no cambió que nuestro discurso fuera y siga siendo de colaboración.

Y tampoco cambió eso el Brexit.

Seguimos, hoy seis años y medio después de llegar al poder, en la misma senda del diálogo y de la promoción de la cooperación.

Y 25 meses después del referéndum, queda palpable que desde el Gobierno de Gibraltar, hemos hecho los deberes.

Aunque no queremos salir de la Unión, lo vamos a hacer, dado que la única alternativa que se nos presenta para seguir en ella es transferir parte de nuestra soberanía.

Entonces, con Reino Unido, preparamos ya las bases para continuar en un mercado único de servicios entre Gibraltar y Reino Unido.

Esto preservará la gran parte, el más de 90%, de nuestro mercado de servicios.

Hemos resuelto también la gran parte de todos los temas administrativos, educativos, y de sanidad, etc, entre Gibraltar y Reino Unido para el momento en el que salgamos ambos de la Unión.

La relación con el Reino Unido es hoy por hoy más fuerte de lo que ha sido en muchas décadas.

¿Y nuestra posición en relación a nuestro vecino, España?

Somos, antes que nada, socios en trabajar para que el Brexit sea, en la medida de lo posible, un éxito para las personas que residen en Gibraltar y en sus inmediaciones.

Y hemos conseguido que Reino Unido haya estado a la altura de la situación y que reitere siempre que el acuerdo de salida y transición es enteramente aplicable a Gibraltar.

Me dicen que hay algún listo por ahí, de esos que no tiene responsabilidad, que no forma parte de mi equipo que trabaja con Reino Unido y que no tiene representación parlamentaria, que yo debía de ser más duro con el Reino Unido.

Populismo puro y duro.

Puede que si supieran algo de las negociaciones que hemos llevado a cabo, esos tipos tan listos y tan valientes, me hubieran dicho que he sido, soy y seguiré siendo demasiado duro con el Reino Unido.

Porque es que esta situación solo la estamos viviendo y sufriendo por culpa de una parte de la clase política del Reino Unido.

Y entonces, aquel que pueda estar sugiriendo tal barbaridad, queda mejor contestado con las palabras del que fue y es mi principal contrincante político en la política nacional de Gibraltar, el Señor Daniel Feetham, que dijo en sede parlamentaria en Gibraltar a principios de este mes que el gobierno ha hecho todo lo posible en relación al Brexit.

Le quiero agradecer la lealtad institucional al Señor Feetham en este aspecto particular.

Y también a la diputada independiente del Parlamento, la Señora Hassan Nahon, que ha expresado los mismos sentimientos.

Ambos, como parlamentarios, están plenamente informados del detalle de nuestras negociaciones con el Reino Unido

Y es que la verdad es que la postura del Reino Unido corre totalmente contraria a la postulada por la Unión Europea.

La postura ha sido que Reino Unido no cerrará un acuerdo si ese acuerdo no incluye a Gibraltar.

Esa fueron las palabras precisas del Secretario de Estado, el Sr David Davis.

Y la propia Señora May ha confirmado que el gobierno de Su Majestad negocia en representación de toda la familia británica, Gibraltar incluido.

Cuando comparamos esa postura con la de la Unión, y la de España, recogida en la cláusula 24 de las directrices de la negociación, se puede apreciar que son posiciones potencial y totalmente contradictorias y mutuamente excluyentes.

O no.

Por eso, insistir en una cláusula en la negociación, porque no es otra cosa más que parte de la negociación, que sea una cláusula potencialmente excluyente de Gibraltar, comprenderán, que no se va a interpretar nunca por Gibraltar como un acto de amistad.

Lo que algunos han llamado un logro del periodo del Partido Popular en el Gobierno en relación al Brexit, fue claramente un acto de enemistad hacia Gibraltar.

Y, en mi opinión, y en la opinión de mi Gobierno, también una nueva manifestación de la poca importancia que parte de la clase política española, la derecha, le otorga a la realidad del Campo de Gibraltar.

Y es que potenciar la exclusión de Gibraltar y de todos los campogibraltareños del proceso ordenado de salida de Reino Unido y Gibraltar de la Unión Europea es potenciar que imperen condiciones peores en esta zona en el momento de la salida que en otras partes.

Nosotros no creemos en esa manera de hacer negocios.

No pensamos que haya que amenazar al vecino para cooperar.

Es más, pensamos que el vecino que ya busca cooperar, que crea 13.000 puestos de trabajo para la zona y que representa la cuarta parte del PIB de la zona vecina, demuestra que no tiene ánimo parasitario.

Que no es una sanguijuela.

Las cifras no mienten.

Demuestran que somos un aportador neto de beneficio.

Y esa es nuestra condición.

Buscamos ampliar aún más las sinergias posibles.

Buscamos que este momento de divorcio europeo sea un momento de nuevo entendimiento entre España y Gibraltar.

Y seguiremos buscando que España y Gibraltar se encuentren en una nueva oportunidad de diálogo y no de vetos.

Y digo nueva porque ya hubo una anterior.

Durante el periodo del Foro Trilateral.

Ese que acabó la suspensión injusta del aeropuerto de Gibraltar del entonces cielo único de la Unión Europea.

Ese que nos lleva a los gibraltareños a gastarnos 84 millones de libras, las cuales podríamos haber usado para renovar nuestros colegios, en un nuevo aeropuerto adjunto a la frontera, esperando un voladizo que nunca aterrizó [1].

Acuerdos del PSOE que el Partido Popular no cumplió, restándole prestigio y seriedad a España como garante de las obligaciones contractuales que están recogidas en esos acuerdos.

Esos mismos acuerdos del PSOE que interpusieron el interés humano al sempiterno tema de fondo y que de esa manera permitieron que, hoy por hoy, Reino Unido pague pensiones a campogibraltareños que habían trabajado en Gibraltar antes de que Franco también jugara con tan poco éxito a eso de "excluir a Gibraltar de Europa" con el cerrojazo a la frontera.

El año que viene hará 50 años de ese paso tan inhumano que define el desacierto del dictador en relación a Gibraltar.

Y es que la mayoría de lo que hoy escucho sugiere que la llegada al Gobierno del Partido Socialista Obrero Español ha cambiado de nuevo y en clave positiva el discurso en algunas materias importantes.

Por ejemplo, el Secretario de Estado de Política Territorial, el Señor Ignacio Sánchez Amor dijo aquí mismo ayer una cosa que será bien acogida en toda la zona cuando se refería a la necesidad de todos que continué la fluidez en la frontera después del Brexit:

"Porque sea una frontera exterior no tiene por qué ser una frontera hostil ni complicada”.

Es exactamente la posición del Gobierno de Gibraltar.

Y la del Gobierno de Reino Unido.

Y es que existe algo que se llama Gobierno de Gibraltar.

Claro, ustedes lo saben todos.

Aunque alguno no lo quiera reconocer de iure.

Pero todos lo reconocen de facto, incluso, Naciones Unidas.

E incluso Estados Unidos, que firmó un acuerdo de intercambio de datos fiscales con Gibraltar directamente.

Y por eso, el PSOE en el periodo Zapatero ya impulsó el diálogo directo con Gibraltar.

Con lo cual, no es serio pretender que se puede volver atrás y ahora no reconocer a Gibraltar en el momento que es más necesario hacer acuerdos que den estabilidad a aquellos que hasta ahora han tenido el marco comunitario para sus negocios, sus pleitos, su estatus personal etc.

Y acuerdos necesarios en materia de cooperación fiscal, de política de seguridad y policial, de medioambiente.

O ¿es que no queremos hacer acuerdos en relación a todo eso y seguir cooperando en la lucha contra el narcotráfico?

Claro que sí.

Pero: ¿Cómo se hace eso en el futuro post-comunitario con Gibraltar pero sin contar con Gibraltar?

¿A través de Reino Unido?

Imposible.

La constitución de Gibraltar otorga plenos poderes a Gibraltar en relación a todos los aspectos de la vida cotidiana que hasta hoy son regulados por los acuerdos de la Unión Europea.

Pero eso se acaba de iure el 29 de marzo del año que viene.

Es decir, en escasamente 8 meses.

Y de facto solo 18 meses después.

Entonces, no podemos pretender que hay tiempo infinito para jugar a una partida de ajedrez diplomático alrededor del tema de la perpetuidad.

Tenemos posiciones que son líneas rojas de todas las partes.

Pero hay un espacio común entre esas líneas rojas.

Espacio que nos permite hacer acuerdos sin comprometer nuestros respectivos principios.

Pero no podemos perder de vista que puede que la Unión y el Reino Unido no lleguen a un acuerdo.

En esta zona debemos de defender nuestros intereses.

Sin dejar que los juegos de ajedrez de la diplomacia se cobren puestos de trabajo ni que los ciudadanos de ambos lados de la frontera se conviertan en rehenes del proceso.

Por eso, pretender que España no intenta avanzar en el tema de la soberanía no sirve de nada si en cuanto se apagan las cámaras lo que ha habido es un intento de avanzar en relación a los ingredientes de la soberanía.

No es serio decir una cosa pero luego intentar hacer otra.

Y esa actitud yo creo que ha pasado ya o pasará.

Esa era la actitud de algunos.

Pero no la actitud que manifestó aquí ayer el Secretario de Estado.

Ni la actitud del propio Presidente del Gobierno, el Señor Sánchez, que habló en el Congreso de los Diputados de avanzar del debate sempiterno y concentrar esfuerzos en las necesidades de las personas que viven y sufren la ausencia del dialogo.

Por eso creo que hoy se comprende más allá de Despeñaperros, por fin, la necesidad de crear un marco estable para que se puedan producir inversiones en el Campo desde Gibraltar.

Porque sin esa estabilidad, no las habrá.

Y cuando he hablado de cual debe de ser el resultado de Brexit, he dicho, muchas veces, que debemos intentar que este momento nos permita entendernos más y enfrentarnos menos.

Que podamos crear aquí, en esta zona tan castigada por la historia, un arcoíris de oportunidades que reparta aún más beneficio en todos los rincones de la Bahía.

Tengo confianza en que podemos lograr acuerdos.

Pero no si disfrazamos la soberanía y pretendemos ser tan listos que vamos a colarle goles al contrincante.

No va a pasar y no es de buena fe intentarlo.

Y creo, y espero, sinceramente, que el Gobierno de España ya no esté por la labor.

Creo que ha llegado el momento de poner a los ciudadanos en primer lugar.

Y creo que esto está calando incluso en rincones donde antes no calaba.

Si lo hacemos, si conseguimos avanzar en un marco moderno de entendimiento, así lograremos todo lo que nos propongamos.

Y es que el Campo y Gibraltar está geográficamente en un sitio estratégico y privilegiado.

Por eso debemos ya parar de sobre-castigarnos con ideas que no llegarán nunca a resolver nuestras necesidades.

Gibraltar no será nunca una ciudad de Dos Coronas.

Pero sí puede ser fuente de entendimiento entre dos culturas.

Y ya lo es, cuando nos dejan serlo.

Si puede ser fuente de riqueza y beneficio para toda la zona.

Y ya lo es, cuando nos dejan serlo.

Y también puede ser uno de los pocos éxitos de la decisión tan nefasta como es el Brexit.

Pongamos el esfuerzo en conseguirlo con buena fe.

Dejemos seriamente a un lado la soberanía.

Pensemos con principios de cooperación del siglo 21.

Aceptemos los principios de los acuerdos de Helsinki, que las fronteras están en los mapas donde están desde la posguerra.

Reconozcamos que hay una realidad jurídica, política y constitucional que se llama Gibraltar.

Y comprendamos que si somos demócratas, no podemos pretender usurpar soberanías hoy por hoy.

Si esto ocurriese, puede que no solo sea Franco el que se desentierre este año; sino también parte de su más rancio discurso.

Ese que fue de populismo puro y duro.

Gracias por su atención.
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