La Tribuna Hoy

Opinión

 

Cosas por resolver

09-07-2018
El cosismo, humanizado o cosificado, nos da todo tipo de productos. Así hay cosas sorprendentes, claras u oscuras, aquellas que no las admitimos porque entendemos que no pueden ser, las que simplemente pasan sin más, o las que nos empeñamos en cambiarlas.

Tampoco podemos dejar atrás , los que han hecho que el mundo sea como es , a base de contarnos las cosas como ellos creían que eran o debían ser , y en este plano hay aquello de lo que nos sentimos orgullosos y cuestiones indignantes , las que no son lo que parecen y las que parecen lo que no son.

Y entre el ir y venir hay cosas que nos dan vergüenza, que no nos pueden vender como verdad aquello que es una burda mentira, que muchas veces no tenemos respuesta por mucho que nos empeñemos en buscarla o que después de mucho tiempo y de mover y remover la historia y sus argumentos, continúan sin resolver.

Desde un sentido ético de la política, quienes a ella se dedican, se sienten orgullosos cuando sus decisiones hacen que la gente sea feliz y tenga un mayor protagonismo en las transformaciones sociales. Sin embargo, por muy bien que todo funcione siempre hay cosas pendientes.

Solo basta asomarse a la actualidad para comprobar que en la sociedad española, una democracia con altas cotas de calidad, hay aún muchas cosas por resolver que, sin lugar a dudas, harían que viviéramos mejor la mayoría y nos sintiéramos más orgullosos de ser españoles y españolas.

La tentación que algunos tienen de que todos pensemos y actuemos de la misma manera, además de peligrosa, resulta inútil y no nos conduce a nada positivo. Por eso hemos de mirar la realidad con serenidad, calma y racionalidad, sin dejarnos arrastrar por las emociones y las pasiones.

Podríamos escoger noticias buenas y malas, ejemplos de que las cosas funcionan y otros de que no, pero siempre nos quedaríamos cortos, por lo que, si me permiten queridos lectores, voy a dar solo algunos brochazos sobre temas que nos invaden en todos los noticiarios y tertulias.

Tal vez, cuando Rajoy anunció que se iba, y que él no iba a designar sucesor ni sucesora, casi nadie de los más de 800.000 militantes del PP, ni de los cerca de los 46 millones de españoles, podrían suponer que el partido hegemónico, al menos de momento, de la derecha española, se iba a enredar en unas primarias, que no responden a su nombre.
Y digo esto, porque porqué tras muchos dimes y diretes, entre los seis candidatos y candidatas, ha habido de todo como en botica, quienes no querían que se moviera un alfiler de las reglas establecidas como María Dolores de Cospedal, y quienes si querían que todo el mundo fuera a votar, Soraya Sáenz de Santamaría en su línea habitual, lo negaba todo como si no tuviera nada que ver ni con el pasado ni con el aparato , mientras que el resto, Casado, García Hernández, Margallo y Cabanes no les importaba que votara todo Dios.

Todo parecía indicar que quienes más posibilidades tenían de pasar a la segunda vuelta son Soraya, que ha sido bautizada por algunos medios como la candidata del paracetamol, Cospedal o la de la cara partía y Casado o el delfín de Aznar.

Resulta contradictorio e increíble, que tras tanto jaleo y presumir de que eran los que más y los mejores, ahora solo se inscribieran para votar el jueves día 5 de julio, el 7,6%, o lo que era lo mismo algo más de 60.000 afiliados. No podía ser que el partido con más militantes nominales de este País y Europa, tuviera tan poco interés por elegir a su líder o lideresa.

Tal vez tres preguntas había que formularse; en estas primarias entre acusaciones y reproches de los candidatos y candidatas; la primera ¿Cuántos militantes tiene realmente el PP? , la segunda ¿Por qué llaman primarias a algo que no lo son? , la tercera ¿No daría más fortaleza al PP, que los 800.000 militantes pudieran votar?
Y al final votaron un 87 % de los inscritos, o lo que es lo mismo 58.305, y Soraya ganó aunque por una diferencia de 1500 votos con el segundo, que fue Casado, y todo apunta que en el Congreso del 20 y 21 de Julio, en el que votarán los compromisarios, pudiera decidir Cospedal, con lo que veríamos a Pablo Casado de Presidente del PP. Cosas extrañas de la vida y las matemáticas políticas. 

Entre hermoso y maravilloso, terrible y vergonzoso, la realidad para cada uno de nosotros, no es solo es lo que es, sino lo que queramos ver en cada momento. Nos pongamos como nos pongamos, España es el país de Europa en el que en los últimos años hemos perdido más poder adquisitivo y el reciente acuerdo entre patronal y sindicatos, además de volver a estar en el camino de recuperarlo, es también el inicio de la concertación social y que la negociación colectiva va por buen camino.

Son muchas las cosas pendientes y por resolver en nuestra joven democracia, pero hay tres que ya deberían estarlo , la primera que los cadáveres del dictador Francisco Franco y el líder fascista José Antonio descansaran fuera de la Basílica del Valle de los Caídos, si verdaderamente pretendemos que este sea el monumento de la reconciliación.

La segunda que se dé una digna sepultura a todos los muertos que por los actos criminales de una dictadura, están en fosas comunes o en las cunetas, y que son algunos cientos de miles, y lo digo como un acto de dignidad de justicia y sin ningún espíritu de resentimiento ni revanchismo.

En tercer lugar, que se le retire a Antonio González Pacheco, alias “Billy El Niño”, todas las medallas que tiene al mérito policial que además del reconocimiento le suponen un plus en su pensión, ya que su gran valor y merecimiento es el de ser una do los mayores torturadores de las últimas décadas en España.

Deberíamos recordar las palabras de Marcos Ana, uno de los represaliados del franquismo que más años de cárcel sufrió y que decía “La venganza es inadmisible; la justicia necesaria”. Y es que España, como democracia consolidada necesita ese acto de restitución de nuestra memoria colectiva. 

También deberíamos resolver de una puñetera vez, la lista de los 4.300 morosos a la Hacienda Pública , entre ellos Rato , Conde , Dani Alves , Miguel Bosé y tatos otros, y a pesar , que ha disminuido con respecto a la anterior en 321 , todavía deben 15.300 millones de euros ¿Cuántas cosas podríamos hacer con tanto dinero?

Es posible seguir en esta línea interminable hasta más allá de lo imaginable, pero no es mi intención cansarles. Lo que sí deben ver nuestros gobernantes, es que dilatar las soluciones no es buena cosa y que como dice el retirado Mariano Rajoy desde su Registro de la Propiedad en Santa Pola “Más pronto que tarde, todo lo que estamos haciendo será un recuerdo” Y usted que lo vea, don Mariano.

Juan Antonio Palacios Escobar 

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