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Cremas tentadoras

04-05-2018
Opinión Opinión Cremas tentadoras
Mañana, tarde y noche. Por tierra, mar y aire, era según Cifuentes la operación de acoso y derribo que había contra ella, y todo indicaba que era procedente del fuego amigo, ya que el enemigo es visible y desde un principio hicieron pública sus intenciones, ¡Qué dimitiera y se fuera! Había en marcha, con el reloj funcionando una moción de censura, que tenía como candidato a Ángel Gabilondo, portavoz del PSOE en la Asamblea de Madrid y que podía contar con el apoyo de PODEMOS.

Doña Cristina, tenía pendiente de justificar todo lo referente a su master, que no sabemos bien, si lo hizo o no, ella misma ha reconocido que recibió un trato de favor, pero lo que ha precipitado la operación “Me voy, porque esto no hay quien lo aguante”, han sido las cremas.

Y ustedes, con toda la razón se preguntarán ¿De qué va todo esto? Pues muy sencillo, que además de sus errores, que han sido grandes y numerosos, a Cifuentes se la tenían jurada, y la mañana del pasado miércoles 25 de abril, cuando se cumplían 44 años de la Revolución de los Claveles, que acabó con la dictadura salazarista en Portugal, conocimos un video de 2011.Siete años después los ciudadanos y ciudadanas pudimos ver, algo que mucha gente conocía, al menos se rumoreaba. 
 
Este documento dado a conocer por el digital OK Diario, no tenía ningún desperdicio, ya que recoge un momento en el que la dirigente del PP es retenida por un agente de seguridad, tras robar o sustraer, como ustedes prefieran dos tarros de crema. Tentadoras en los escaparates y estanterías, dispuestas a obrar milagros y a rejuvenecer las pieles más resistentes.

Bueno, aunque a decir verdad, las hay para todos los gustos y no es establecer paralelismos con la política, pero desde las reafirmantes, pasando por las anticelulíticas, las antiestrías, las exfoliantes, o las desmanchadoras entre otras muchas. 
 
Las imágenes eran fuertes y demoledoras, no había lugar a plantear un resquicio de duda, sin embargo nuestra heroína del disimulo y la mentira, hizo una vez más gala de las tres ces, Cristina, Cifuentes y Cremas. Menos mal, que compareció y nos tranquilizó, para dejar constancia que este acto fue “un error involuntario” ¿Cómo se les queda el cuerpo?

Salvo que doña Cristina padeciera cleptomanía lo que le preguntó en una entrevista hace dos años otra Cristina periodista de apellido Pardo, y no pudiera evitar el impulso de obtener objetos y que esa ansiedad solo se aliviara inmediatamente después de poseerlos, o lo que es lo mismo estamos presuntamente ante un trastorno obsesivo-compulsivo que necesitaría tratamiento. 
 
El pasado viernes la señora Cifuentes ante la falta de apoyos de la dirección de su partido y en el colmo de las desdichas , decidió dimitir como Presidenta del PP de Madrid, y ahora solo se queda con el acta de Parlamentaria en la Asamblea Regional que pudiera estar a punto de dejar ¿Por cuánto tiempo? 

Para completar el cuadro, nos enteramos que Ruiz Gallardón, fue imputado por “el caso Lezo”, con lo que cuatro ex presidentes del PP en la Comunidad de Madrid, investigados por diferentes causas. Lo cierto es que los ánimos no están como para tirar cohetes en el interior del PP, y ahora mismo el partido de Rajoy es una organización en estado de shock y depresión.

Desde el balcón de las urgencias somos testigos de una democracia más recitativa que real, en espacios en los que la participación brilla por su ausencia, y el cumplimiento de las promesas realizadas es la expresión de cómo mentir en cualquier momento y lugar.

En estos días de las cremas tentadoras, hemos escuchado de todo y para todos los gustos, sobre todo de boca de los dirigentes de Génova, desde el aquí no ha pasado nada o comparar el “caso Cifuentes “con otras causas que afectan a otras organizaciones políticas, en la que cualquier parecido con la realidad, no les quepa a ustedes la menor duda, que no solamente es una falsedad y un montaje, sino que querer establecer similitudes resulta un ejercicio de cinismo y miseria.

Resulta extraño, que si este tema de las cremas, que data de hace siete años, en que se conocía esta circunstancia por parte de la cúpula del PP , la pregunta que cualquier ciudadano o ciudadana normal se hace es cómo es posible que alguien con esas características fuera nombrada Delegada del Gobierno en Madrid , que se supone es la máxima autoridad sobre la policía, y tampoco pueden darse ahora por sorprendidos , ya que sería el ejercicio de una irresponsabilidad incomprensible, cuando además fue público y notorio que hace dos años se le intentó extorsionar, a lo que el actual ministro de Interior Zoido manifiesta que ;”Cristina Cifuentes no le dijo nada que le habían chantajeado con el video”.

También suena a burla, el que el señor Rajoy cuando apareció por el Congreso de los Diputados, tras saber que doña Cristina había dimitido como máxima responsable del PP en Madrid, tal pedírselo la señora Cospedal por indicación suya, diga tras 35 días en los que hubo de todo “la señora Cifuentes ha hecho lo que tenía que hacer” y añadió “se abre una nueva etapa”, como si nada de lo anterior hubiera existido.

Lo más coherente por parte de la ex Presidenta de la Comunidad de Madrid, hubiera sido dimitir desde el principio que surgió el mastergate y no querer reforzar su actuación política con el aplauso en pie de sus compañeras y compañeros en la Convención del PP en Sevilla , con beso de Rajoy incluido.

Mientras este caso ha tenido lugar, en la calle se han sucedido movilizaciones contra la sentencia de “La manada” o de los pensionistas reclamando sus derechos a recoger con dignidad lo que ellos ya han pagado, y no esperando ningún favor del Gobierno.

El final de esta historia, no sabemos si se ha escrito o no, o si concluye con la difusión del video de las cremas, o hay mas material pendiente de hacerse público. No son los mejores momentos para el PP de Madrid, entre juzgados y escándalos políticos. La segunda gestora detrás de la dimisión de Esperanza Aguirre , todo apunta que la comandará Pablo Casado , con el objetivo de sortear minas , poner orden y arreglar esta profunda crisis que ya viene de lejos, y no sabemos si terminará con la resurrección de la operación Santamaría.

Estábamos seguro que Cifuentes tenía políticamente los días contados, y que atrás quedaban los momentos de vino y rosas, pero cuando recibió el apoyo de Rajoy, se acababa de firmar su finiquito, y ahora le quedarán por delante un largo camino del desierto sin que suene el teléfono y cabe preguntarse ¿Cuál será la factura electoral que pagará el PP por todo esto y qué secuelas y efectos colaterales tendrá? Mientras empiezan a sonar trompetas en el interior del PP de dirigentes que sin alzar mucho la voz, al menos por ahora, sostienen que Feijóo debería sustituir a don Mariano.

Juan Antonio Palacios Escobar 

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